"Bienvenido"

Soy Fruto de un pasado lejano, producto de leyendas antiguas, heredero de una cultura antigua y mistica.
Soy Mensajero de los altos, un simple enviado a traer una luz a las vidas.
Muchos dirán que las palabras son solo palabras, ignorantes aquellos, pues las palabras tienen gran poder. Una certera palabra en el momento y el lugar indicado podria cambiar una vida, ser capaz de elevar al caido hasta los cielos y es capaz de hundir al más poderoso en el fondo de su propio agujero.
Por eso mi mision aqui, es entregar los mensajes de mis maestros, enseñar, proteger y entregar luz donde hay sombras.
Que la lectura de estas palabras, que son fruto de mis labios se conviertan en la fuerza y la esperanza para luchar cada día, que mi palabra se convierta en tus alas y logres volar al fin.
No tengo otro fin, que sembrar en vuestro corazón el Amor, Fe y Conciencia para Cambiar tu Vida, para Cambiar tu Mundo...
Bienvenidos sean.
Esuchad, escuchad que un sembrador salió a sembrar:
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domingo, 25 de julio de 2010

"El Sembrador"

3:1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.
13:2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.
13:3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.
13:4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.
13:5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;
13:6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.
13:7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.
13:8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.
13:9 El que tiene oídos para oír, oiga.

Propósito de las parábolas
(Mr. 4. 10-12; Lc. 8. 9-10)

13:10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas?
13:11 El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
13:12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

13:13 Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
13:14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis.
13:15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan,
Y yo los sane.
13:16 Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.
13:17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Jesús explica la parábola del sembrador
(Mr. 4. 13-20; Lc. 8. 11-15)

13:18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:
13:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
13:20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
13:21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.
13:22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

viernes, 16 de julio de 2010

"Vuelen como las Aves"

En ese momento el Maestro miraba a los aires y veía a las aves volar y dijo: "¡Conque per­fección vuelan las aves!, así vosotros también deberéis aprender a volar como ellas".

Judas lo interpela y dice: "Usted nos está hablando de cosas que para nosotros son demasiado difíciles".

El Maestro le dice: "Judas, tú aprenderás estas cosas para que cuando Yo vaya a mi Padre tú las hayas hecho y las enseñes a quienes crean en Mí".

"Te digo que el hombre debe volar como las aves, porque el hombre es Espíritu y el reino del Espíritu no está en la tierra".

"Todo lo que os digo hoy, Ustedes no me entienden, porque vosotros habéis creído en Mí y estas cosas las hago Yo por Ustedes, pero cuando Yo vaya a mi Padre, mi Padre iluminará vuestro enten­dimiento para que vosotros hagáis por la Humanidad lo que Yo he hecho por vosotros, y así se cumplirán las Escrituras y la Palabra

de «Quien esté conmigo y escuche mi Palabra, también estará con EL que me envió y recibirá su Luz»".

"Metaforas del Hijo del Hombre"

Continuando, el Maestro dice a sus Discí­pu­los: "¿Qué creen Ustedes que debemos hacer para que el mundo nos comprenda?".

Cada uno de ellos emitió su criterio.

Judas replicó: "Yo creo que el mundo poco a poco entenderá cuál es nuestro propósito".

El Maestro, dijo: "Judas, tú lo has dicho, pero dime ¿cuál es nuestro propósito?".

Judas guardó silencio. El Maestro volvió a interrogar: "Judas Iscariote, ¿cuál es nuestro propósito?".

Judas, levantando la mirada, le dijo: "Señor,... pienso que nuestro propósito es enseñar a la gente a hacer la Voluntad de quien le envió".

El Maestro, mirando las estancias que habían a su alrededor, dijo: "Un rebaño de ovejas no obedecen a su dueño porque sean de él, porque él las ha pagado con sus denarios; obede­cen a su pastor porque él se hace amigo de ellas, cuida de ellas, les da alimento y las defiende del lobo".

"Así vosotros deberéis tener vuestro rebaño, cuidar de él, defenderlo de los lobos, más comprendedme, Judas, ese rebaño no os pertenece, no lo habéis comprado, porque él pertenece a quien me envió".

"A ese rebaño debéis alimentarlo. El día que os propongáis dar alimento a vuestras ovejas, no llevéis en vuestra mano el látigo, llevad alimento, así este rebaño entenderá que os preocupáis de alimentarlo; mas cuando sepáis que cerca de vuestro rebaño anda el lobo, salid y llevad en vuestra mano el látigo para espantarlo de las ovejas; y llevad espada para que os defendáis, si fuese atacado".

Replica Judas, y dice: "He comprendido, ... pero todo el mundo no está en este rebaño".

Contesta el Maestro, y dice: "En una selva nacen muchos árboles de la misma especie, unos crecen demasiado y sobresalen de los otros; otros escasamente nacen, pero entre todos componen una selva".

"Así vosotros deberéis comprender que hay que crecer sobre los demás en Espíritu sin que con esto estemos separando los de menor crecimiento; sólo hace la Voluntad de mi Padre el que ha crecido y no se deja dar sombra de los demás".

Dice Judas: "Entendido, pero, ¿cómo sé si he crecido lo necesario para ya hacer la Voluntad de mi Padre?".

Replica el Maestro: "La Luz se identifica por borrar las sombras. Las sombras se identifican opacando la Luz".

"Así vosotros comprenderéis que la Verdad es mi Padre. Cuando la hayáis encontrado, Ella no os dejará sombras ni en vuestras mentes, ni en vuestros corazones, por lo tanto, comprenderéis que YO SOY LA LUZ".

"El que esté conmigo y me tenga a Mí, no andará a oscuras y así habrá comprendido que, en la selva, es el árbol que no recibe sombra de los demás".